25/12/2008

La nueva Montaña Rusa del Tibidabo

14/11/2008

99 maneras de quererse mal. Por Risto Mejide


Para llegar a quererse bien, hay que haberse querido mucho. Y de muchos modos distintos, también. Todos hemos mendigado cariño alguna vez, preguntando si nos querían e incluso cuánto nos querían. Pero rara vez nos planteamos qué tal se nos quiere. Qué tal se nos deja. Cómo se nos recuerda. Qué tal se nos olvidó.
Como ya advirtió la gran Chavela y después el mismísimo Trent Reznor, con los años uno no aprende demasiadas cosas, no nos vayamos a engañar. A lo sumo, que amarse es un deporte de riesgo que admite todo tipo de disciplinas, a cada cual más jodida y peligrosa. Por cada forma que existe de quererse bien, hay 99 maneras de quererse de mal en peor.
Ya, ya me imagino que hoy también hablo sólo por mí.
Se puede querer a cobro revertido, que es el amor de los especuladores. Para estos, lo más importante es el retorno a la emoción, por cada ilusión comprometida esperan un rédito directamente proporcional al sentimiento inicial que compense tanto esfuerzo. Nada que objetar, salvo que siempre irán por detrás de lo que realmente les podría llegar a pasar. Eso, y que el déficit es y será siempre para el que se les intente acercar.
Se puede querer con el corazón entornado, típico de amores convalecientes. Estos también se dan poco a poco, pero no porque pretendan obtener nada a cambio, sino porque saben que es fundamental haberse lamido las heridas antes de volver a exponerse a toda piel. Si rehabilitación y paciencia hacen bien su trabajo, en este caso todo acaba siendo cuestión de mucho tiempo y –por qué no decirlo ya- alguna paja.
Por ahí muy cerca andan los amores divos, los más propios que existen, esos que se quieren mucho a sí mismos a través de los demás. Narcisos vueltos cardo que se deben únicamente a su público, alguien al que dar forma a su imagen y semejanza, para multiplicar el placer que de forma natural se darían con esas manitas –por no volver a escribir paja-, mientras utilizan tus más sinceras emociones como simple amplificador.
Y a partir de ahí, decenas de despropósitos que, cogiditos de la mano, inundan los paseos dominicales de toda ciudad.
Amores taxidermistas, que matan, ahogan y disecan todo aquello por lo que un día se enamoraron de ti.
Amores carceleros, que pretenden que, además, jamás vuelvas a ver la luz del sol. Amores placebo, que intentan hacerte creer que sin ellos estarías mucho peor de lo que viniste. Amores republicanos, que si no estás con ellos, estás contra ellos. Amores demócratas, que sólo parecen triunfar donde los demás la cagan. Amores perros, como ese Iñárritu, incapaces de superarse a sí mismos. Amores taja, que sirven mientras ayuden a olvidar. Amores puente, que sólo te preparan para la siguiente relación. Amores escaparate, que varían según tendencia y temporada. Amores alfombra, que ocultan aún más mierda de la que se ve. Amores cómoda, orgasmos fingidos a partir del tercer cajón. Amores de primera, siempre con segundas. Amores en oferta, sólo hasta fin de mes.
Quererse mal y pronto.
Quererse tanto por tan poco.
Quererse mucho sin ser feliz.
Qué coño, quererse al fin y al cabo.

27/10/2008

Carta de un chico a su novia

Querida Lola:

No soy capaz de esperar a tu vuelta para decírtelo.

Nos han concedido una VIVIENDA DE PROTECCIÓN OFICIAL de 30 m².

Nos casamos, Lola. ¡Nos casamos!

Te confieso que no es el piso en sí lo que me tiene loco, sino el pensar en compartirlo contigo.

He conseguido un plano y aquí me tienes, regla en mano haciendo cálculos.

Mi madre dice que es pequeño. Ya sabes cómo son las mujeres de antes, y ella tiene hasta máquina de coser. Sé que espacio no nos va a sobrar, pero con ideas tampoco nos faltará.

No compraremos la cama de Ikea de 1,80.

Por más que mido no cabe, pero pensándolo bien, la de 1,05 es más íntima.

Sé que a la larga una súper-cama de 1,80 nos distanciaría.

Tampoco el piano. Tu hermano me lo ha medido y nos faltan 18 centímetros, pero en cambio en ese espacio encaja ideal el ordenador.

Claro que sin piano no puedes dar las clases y ya contábamos con ellas para vivir, pero he pensado que puedes seguir dándolas en casa de tus padres.

Seguro que ellos encantados de poder verte cada día.

Por cierto, tampoco encuentro lugar para todo ese tocho de temario de tus oposiciones, porque aunque había pensado que podías estudiar en la mesa del comedor, no puede ser. He elegido una abatible para que nos quepa el sofá, y si dejamos la mesa todo el día no podemos sentarnos, así que también tendrás que estudiar en tu casa. Será por poco tiempo, porque seguro que la oposición la apruebas a la primera.

Yo dejaré en la mía los trastos de esquiar, las raquetas y los libros, porque aunque pensé en hacer un cajón bajo-cama que explicaron en Bricomanía, he desistido.

Caber, cabe, pero no se puede sacar, porque por un lado se lo impide la pared y por el otro, el armario.

En cuanto a hijos, si el cielo nos bendice con alguno, tengo la solución.

Ayer medí el recién nacido de mi hermana y tiene 50 cm. escasos.

Una cuna proporcionada nos cabe junto al sofá si quitamos la lámpara de pie y ponemos un aplique, y cuando descolguemos la mesa para comer, llevamos al niño a la ducha, que es un espacio desaprovechado porque sólo se usa unos minutos al día.

Lo que traeremos es el reloj de pared de tu abuelo ya que aunque no anda le tienes cariño. Le he encontrado un sitio genial junto a la puerta de entrada.

Le quitaremos el péndulo y utilizaremos el hueco como librería.

He calculado que con una balda a media altura caben holgadamente diez libros y veinte CD's. ¿Ves como todo es cuestión de ideas?

Selecciona nueve de entre tus libros. Yo me llevaré el Ulises de Joyce que lo he empezado veinte o treinta veces y nunca lo termino. Con él sé que tengo lectura para años.

¿A que hemos nacido con suerte?

Nos queremos, nos vamos a casar y, sobre todo tenemos piso, Lola, ¡tenemos piso!

Ven pronto.

Te quiere, Juanjo.

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RESPUESTA DE LOLA:

Querido Juanjo:

No es por no ir, pero ir pá ná, es tontería.

P.D. Finalmente prefiero seguir viviendo con mis padres y la casa la alquilamos a una familia de inmigrantes y con lo que sacamos nos pagamos el hostal los fines de semana para follar...Total, la convivencia es un asco.

Te quiere. Lola.

25/08/2008

Con destino a...

Lo mejor de las vacaciones, siempre que el presupuesto lo permita, es decidir donde las quieres pasar.
Desde abril que se están cotejando varias posibilidades para un “viajecillo” en septiembre y a día de hoy, 25 de agosto, todavía no sabemos a donde ir, y es que muy rápidos no somos. Después de navegar horas, días, semanas y meses por e-Dreams, Last Minute y Atrápalo, que no son mares del norte ni del sur, sino más bien mares virtuales con olas de ofertas y espumarajos más o menos interesantes, todavía no hemos tomado ninguna decisión.
Cuando ves pasar las ofertas en forma de imágenes por la pantalla de TFT, la imaginación da un pequeño brinco que te transporta rápidamente al lugar en cuestión, de forma que sin estar estas (extraña paradoja verbal), puedes verte metido en aquellas piscinas de aguas transparentes, en aquellos mares azul turquesa buceando como Jacques Cousteau o tumbado en arenas blancas o negras dependiendo del lugar, vigilado por imponentes palmeras.
Lo cierto es que esta forma de viajar es mucho más barata que los famosos Low Cost, así que este año las vacaciones serán en el sofá, con los ojos cerrados y que la imaginación nos lleve. ¡Atención! Última llamada para los pasajeros del sofá Ikea-355, con destino a...